jue
29
jul
2010
El presi del Globo traza una cruda realidad sobre el ciclo de Diego, revisa las diferencias con otras épocas, y además revela avatares y esperanzas en su club.
El filtro, inaudible, fútil. Nunca fue lo suyo. Carlos Babington no es un personaje del cliché, no responde lo políticamente correcto ni siquiera siendo presidente. Carlitos, para los amigos.
Carlitos es el único Babington, el que contesta con valores barriales y eternos, por qué no futboleros, que ponen la amistad como soporte. Babington es amigo de Basile. Basile se fue mal de la
Selección. Lo siguió Maradona. Sucesos que podrían explicar algunas respuestas cuando tan sólo se le menciona la Selección. Pero mejor que lo explique él.
-¿Viste el Mundial? -Sí, no fui, vi todo. No sé qué puedo decir, pienso que nos ilusionamos más de la cuenta, que había una euforia propia de un Mundial sumada a la presencia de
Maradona, que magnifica todo. Pero nos encontramos con una realidad y nos pegaron un cachetazo tremendo. Creo que el primer equipo en serio nos ganó.
-Se te oye bastante crítico de Diego. ¿Estuvo bien no renovarle el contrato? -No hizo todos los caminos para dirigir la Selección Nacional. Porque en realidad él ni siquiera es
entrenador. Como jugador es indiscutible, pero la Selección no es para cualquiera. La gente se enganchó porque él trasmite cosas que otros no, salir de gira con Maradona como DT no es lo mismo
que hacerlo con otro. En el banco contrario había tres fotógrafos y en el de Argentina, ocho mil. Pero me da la sensación que a Maradona le faltaba un montón para dirigir la Selección.
-¿Te llamó la atención la recepción de la gente? -Y, habría que saber exactamente si los motivos fueron auténticos, no sé. Igual la Selección siempre atrae mucha gente. Igual, yo
conozco mucho de Ezeiza a las 5 de la tarde los domingos, eh, y si aparece Messi caminando a los diez minutos tenés una aglomeración de gente que no la podés parar. Pero bueno, habrá que ver si
estuvo programado o no.
-Tras el Mundial del 74, que jugaste, hubo una reestructuración en la dirección técnica de la Selección. ¿Hay puntos de comparación entre aquella situación y la actual? -Nosotros
fuimos conejillos de Indias. Había una desorganización total. Lo que vivimos en el 74 ahora resultaría imposible: ¡Cuatro técnicos teníamos! Una vergüenza, un descontrol, jamás vi algo igual. Y
así nos fue. A partir de ahí se hizo una cosa muy interesante: se puso un técnico como Menotti, se lo aguantó durante cuatro años y salimos campeones. Después pasó lo mismo con Bilardo. Hasta
ahora, la idea era la de mantener a los entrenadores en la Selección. En el 74 Argentina tenía mejores jugadores que en el 78, hasta Menotti lo dijo. Pero esto es un juego en conjunto, y el del
78 fue mucho más equipo.
-¿Pensás que ahora se apostó mucho a las individualidades y no tanto al conjunto? -Sí, pero teníamos las individualidades. El otro día escuchaba en la AFA que desde que la
Selección empezó a formarse con jugadores extranjeros no ganamos nada. Yo creo que es casualidad. ¿Lo vamos a dejar a Messi afuera por eso? Si no ganamos nada será por otra cosa y no por los
jugadores en cosa y no por los jugadores el extranjero.
-¿Te dolió un poco lo que pasó con Basile? -Un poco no, mucho me dolió. Me gustaría comprobar lo que pienso, pero ahí hubo cosas raras, Coco no se fue porque sí. El es un tipo de
mucho código, y ni a los amigos íntimos les va a contar lo que pasó. Pero yo lo conozco, es mi compadre, hubo una movida extraña, algún día se sabrá o no, al menos yo no la sé. ¿Sabés qué pasa?
Somos parecidos y a veces las calenturas no las sabemos manejar. Yo me fui de River por una calentura del momento y no me tendría que haber ido. La mejor oportunidad de mi vida la desperdicié
porque un día Alfredo Davicce me insinuó que había que cambiar dos o tres jugadores y me fui. A Coco le pasó algo parecido, porque tener la revancha en un Mundial con el equipo que había no es
poca cosa, pero bueno, él decidió eso y ya está. Pero insisto, para mí ahí hubo algo raro...