lun
27
sep
2010
En el arranque de la segunda era de Miguel Brindisi como técnico del club, Huracán apenas consiguió un empate ante un Godoy Cruz que si bien jugó con 10 durante 75 minutos por la
expulsión de David Ramírez, fue algo más. Gastón Machín, con ayuda del arquero Ibáñez, anotó el empate y sobre el final vio la roja.
Los flashes apuntaban todos hacia el mismo lado. Se olfateaba un clima diferente en las adyacencias del Ducó desde la previa, con grandes que anhelaban ver el regreso de ese hijo pródigo
y con niños que quizá no sean conscientes de lo que representó el hombre que en minutos iba a sentarse en el banco de suplentes, pero que sí sabían que se trataba de una tarde especial... Si
hasta el sol de una tarde primaveral acompañó durante gran parte de los 90 minutos. Sin embargo, Godoy Cruz, invitado de lujo, cortó desde el vamos con tanta expectativa.
Miguel Brindisi, futbolísticamente, no recibió del equipo rival ni un cuarto de la amabilidad pre partido que sí le retribuyó el hincha. El Tomba no quiso ser partícipe y con un buen
desempeño le dio un dolor de cabeza al flamante entrenador. Juega bien Godoy Cruz, con un esquema tradicional y con intérpretes que están en sintonía. Entonces la pelota corre más que los
jugadores y a partir de esa premisa construye su juego. Y ahí es cuando se ven las grandes diferencias entre un equipo consolidado y otro en plena formación, que lucha por encontrar su
rumbo.
Godoy Cruz, de inmediato, se encargó de hacérselo notar. La línea de volantes ganó la pulseada y fue acorralando al local hacia el arco defendido por Monzón. Huracán no se había empezado
a acomodar en el terreno de juego que ya se intuía que no iba a ser una tarde fácil. El cronómetro no marcaba ni siquiera dos minutos y Machín, al filo de la tarjeta roja, debió derribar en el
borde del área a Diego Villar cuando se iba derechito a anotar el primer tanto del juego tras una contra. Más aún cuando David Ramírez, quien llegaba como goleador del campeonato y mostrando un
gran nivel, estrelló su remate en el palo que sirvió como nuevo aviso del potencial mendocino. A pesar de todo, el partido tuvo un punto de inflexión cuando se cumplió un cuarto de hora: Gastón
Machín golpeó en el rostro al 10 visitante y al pasar tuvieron un cruce de palabras, pero impulsado por la bronca de no haber sido ésto observado por el juez, Ramírez desbarrancó, le entró
peligrosamente al capitán quemero y se fue expulsado. El rubio, que ya jugaba gratis, agradecido de haber borrado al as de espadas.
Pero cuando todos imaginaban que el equipo de Asad se iba a refugiar en su campo y que el Globo ganaría protagonismo, nada de eso ocurrió. La visita siguió manejando las acciones a su
gusto. ¿Huracán? Poco y nada, porque ni Morales desde la izquierda ni Montiglio por la derecha generaban juego. Machín, de gran entrega, intentó hacer las veces de conductor, pero su barullo con
la pelota se lo impedía. Por ende, el equipo estaba partido entre los volantes y los dos puntas, que entraron en contadas ocasiones en contacto con el balón. De hecho, la única clarita en los
primeros 45 minutos fue un disparo alto de Mariano Martínez, tras una buena combinación entre Matute y Zárate. Para colmo de males, Filippetto (no tuvo un buen nivel como doble 5) le cometió un
penal evitable a Sigali, que Jairo Castillo terminó convirtiendo de rebote, luego de que Monzón le tapara la ejecución. Afortunadamente, Huracán contó con la colaboración especial de Nelson
Ibáñez, quien intentó descolgar un centro, pero falló y se la dejó en la cabeza a Machín en la agonía de la etapa inicial.
La segunda parte sirvió para observar la mano de Brindisi. Al estar con un hombre más en cancha, sacó a uno de los dos volantes de contención (Filippetto) para meter a un Chichón Nieto
que le puede ofrecer más dinamismo en ataque. Pero el esquema casi se derrumba cuando Kevin Cura le cometió infracción dentro del área a Salinas, que no fue sancionada por Diego Abal. El DT
también sacó a un desdibujado Montiglio y con el ingreso del chico Villán buscó ayudar a Peña, con fallas sobre la derecha. La línea de cinco le brindó algo más de seguridad en defensa, pero así
y todo debió sufrir en pelota parada con el salto de Leonardo Sigali.
Sin ser claro, Huracán contó con dos situaciones de gol, desaprovechadas por el Roly Zárate y Mariano Martínez, respectivamente. Con el correr de los minutos logró hacerse más poseedor
del balón, aún con falencias en pases de corta distancia. La expulsión de Machín obligó a Matute Morales a jugar la última parte como número 5 e intentar cerrar el partido con un empate que fue
tal porque Gastón Monzón, la figura, le tapó el 2 a 1 a Villar. Miguel Brindisi tendrá mucho trabajo en la semana para lograr el buen funcionamiento de un equipo que le cuesta acostumbrarse a
ganar, y que sufre de más cuando le toca hacerse fuerte en su casa.
Fuente: Pagina Oficial.