En el Ducó, venció a San Lorenzo 3 a 0 y ganó después de seis partidos y por pimera vez con Brindisi como DT; los goles fueron de sus marcadores centrales Quintana y Quiroga y de Diego
Rodríguez, de penal; el Ciclón tuvo una tarde para el olvido
Armó su fiesta Huracán, inesperada por su presente, difícil de creer por sus últimos antecedentes. En casa, el Globo se dio un gusto grande, desde el fondo y para salir de los últimos
puestos y tomar un respiro en los promedios. Huracán goleó 3 a 0 a San Lorenzo, en el clásico, con mucha entrega y coraje y una muestra de superioridad en todas las líneas para dejar atrás una
racha de seis partidos sin éxitos.
San Lorenzo jugó mal, sus ilusiones se pincharon cuando Huracán abrió el marcador, a los 16 minutos de juego. El Ciclón quedó relegado en la lucha por el título, a nueve puntos del líder,
Estudiantes y con una nueva derrota, la cuarta en lo que va del Apertura.
Huracán no pudo contar con Rolando Zárate y Gastón Machín desde el inicio, dos de sus futbolistas con mayor experiencia y no festejaba hace seis partidos, pero tomó impulso en la difícil
tabla del descenso, en la que logró despegarse seis puntos de River, que está en zona de Promoción. En el campeonato, el Globo llegó a los 13 puntos y logró el primer triunfo con Miguel Brindisi
como DT, tras la salida de Héctor Rivoira.
A los 16 minutos, tras una pelota detenida, Quintana, de pecho y media vuelta, abrió el marcador con un bombazo. Lo gritó con furia, Huracán estaba vivo y se lo demostraba el vecino, a
San Lorenzo. En el complemento, quien apareció a los 5 minutos, fue el compañero de zaga de Quitana, Facundo Quiroga, quien de volea hizo otro tanto para enmarcar y que festeje todo Parque
Patricios.
La tarde se cerró con un penal, sancionado por el árbitro Pablo Lunati, a los 26 minutos, por una falta de Aguirre a Luciano Nieto que dejó algunas dudas. Pateó Diego Rodríguez, Migliore
lo atajó, pero el línea consideró que el arquero se había adelantado. Se repitió la ejecucón y, esta vez, Rodríguez no falló marcar el tercero, el de la fiesta, el de la celebración que quizá
pocos esperaban.
Fuente: Canchallena.com