mié
09
feb
2011
Rodrigo Battaglia, que también se ilusiona con su presente en Huracán : "Sentimos que podemos ganarles a todos"
En silencio, el volante se erigió en pieza vital; dice que consiguieron una motivación clave para el tramo decisivo.
AREQUIPA, Perú.- Huaico es una antigua palabra quechua que significa "quebrada". Así se define por acá a los desprendimientos de barro, material, escombro y hasta árboles que provocan las
lluvias por intensidad o por constancia. Fieros, a veces silenciosos, suelen llegar desde la zona montañosa hasta el fondo de los valles como por asalto. En la ciudad, ya son 12.000 los
pobladores incomunicados por los huaicos. Algunos, unos pocos, decidieron evacuarse. El resto resiste. Incluso en La Unión, el distrito más afectado. Las gotas se vuelven incómodas y, como se ve,
ya no por una cuestión de pulcritud. La temporada húmeda les da escasos respiros a los arequipeños.
"La lluvia ya cansa. Siempre lo mismo: a la mañana está bastante lindo; al mediodía, aparece una nube y listo. En una hora se larga." Rodrigo Battaglia lo describe mejor que nadie,
mientras mira por un vidrio empañado. El solarium de El Cabildo Hotel parece una zona inhóspita, vedada.
Con nubes o sol, el toque de Battaglia se distingue fino y elegante. De primera o después de una gambeta. Casi siempre con la vista al frente. Aunque a veces queda detrás de los flashes
que les apuntan a Juan Manuel Iturbe o Rogelio Funes Mori. Empezó la carrera desde atrás y ahora se ganó un lugar fijo en el esquema de Walter Perazzo a partir de buenos ingresos y, sobre todo,
después del partidazo que jugó en la victoria frente a Brasil por 2-1. Es uno de los pocos que mira a los ojos mientras responde. El detalle no queda en la anécdota. "Tengo mucha confianza en mis
condiciones. Mis compañeros también me la dan. Me siento muy contento con este lugar en la selección", cuenta.
Battaglia, nacido el 12 de julio de 1991, en Ciudadela, surgió de las fértiles divisiones juveniles de Vélez. El itinerario del fútbol lo llevó tiempo después, con edad de séptima
división (15 años), a Almagro. Hasta que, por algunos cortocircuitos, se afincó en Huracán, que, según cuentan, liberó su pase por alrededor de 20.000 dólares. Fue uno de los pibes que consiguió
la gesta en el clásico ante San Lorenzo, al que el Globo venció por 3-0, en el Apertura pasado, y ya no se movió. "La experiencia en el Sudamericano es buenísima, entre equipos competitivos y
grandes jugadores. Vamos a llevarnos un gran aprendizaje para nuestros clubes", explica.
A la distancia, el Globo lo mira y lo precisa. Tanto que el director técnico, Miguel Ángel Brindisi, pidió que el mediocampista adelantara su vuelta a Buenos Aires. Si la solicitud
prospera, Battaglia regresará el domingo próximo, en vez del lunes, la fecha original. "Es un orgullo grande el pedido de Miguel. Sabemos que hay que sacar al equipo adelante con los promedios.
Aunque el tema no dependerá de mí", dijo.
El transcurso del Sub 20 lo llevó a compartir muchas situaciones con Bruno Zuculini. Primero, se encontraron en la misma habitación. Después, también juntos, lucharon codo a codo en el
medio campo y corrieron a todos los que pudieron. Juegan poco a la PlayStation porque Zucu, según el mismo se definió, es "de madera". Charlan bastante, aunque el más locuaz es el de
Racing.
-Más allá del resultado, ¿qué les dejó el partido con Brasil?
-Una alegría y una motivación enorme para lo que queda del campeonato. Si bien siempre entramos mentalizados en conseguir los tres puntos, sentimos que podemos ganarles a todos. Ganar un
clásico genera una confianza extra. Se nota mucho el impulso.
-A Brasil le echaron un jugador a los cinco minutos. ¿Es fácil jugar con la superioridad numérica?
-A veces se complica más porque el que se quedó en desventaja triplica el esfuerzo. Saca algo más de adentro. Los brasileños se quedaron con diez, pero por momentos parecían 12...
Hicieron un despliegue tremendo. Por suerte, pudimos controlarlos y aprovechamos nuestros momentos. Aparte, haber jugado con casi todo el público en contra nos dio más fuerza.
-¿Cómo se encara lo que falta?
-Del mismo modo que lo hicimos contra los brasileños. Contra Uruguay tenemos que jugar de la misma manera, con esas ganas y esa solidaridad. Así, seguramente, vamos a conseguir todo lo
que nos proponemos.
"El grupo está bárbaro. El partido contra Brasil tiene que tomarse como un trampolín y no como una misión cumplida. Tenemos que llegar fuertes a los dos partidos finales"
Fuente: Francisco Schiavo Enviado especial Diario La nacion