jue
24
feb
2011
Asi nos ve el Diario Clarin, nota del 23/02/2011, Mamita... Que estan haciendo con nuestro querido Huracan...
Una institución en la que suceden cosas muy raras
Surgieron grandes jugadores desde las Inferiores, pero muchos partieron con toda la bronca.
Suceden cosas raras en Huracán. No es nueva la cuestión, pero cada vez el asombro es más grande. El último lustro resulta una sucesión de desmentidas a su condición de Rey de los Años 20
y a tantos días felices posteriores hasta aquel descenso de 1986 que interrumpió 72 temporadas consecutivas en la máxima categoría del fútbol argentino. Brotan ejemplos desde aquella vergüenza de
mayo de 2005 cuando Huracán tuvo que pedirles prestadas camisetas a sus hinchas para enfrentar a Sarmiento de Junín porque no había juego alternativo hasta estos oscuros balances presentados de
manera tardía. Hay un rasgo central que muchísimo tiene que ver con su pésimo andar económico: Huracán vende sus futbolistas a precio de saldo e incluso transfiere porcentaje de juveniles que aún
no llegaron a debutar en Primera.
El caso de Joaquín Larrivey -goleador en el último ascenso a la A- es emblemático: el juzgado en el que se encuentra el expediente del concurso de acreedores del club -a cargo de Eduardo
Malde- desaconsejó la transferencia del delantero en agosto de 2007 a consecuencia de que el monto era escaso. El magistrado sostuvo en su resolución que si el jugador se hubiera mostrado en
Primera División, ello habría significado “por sí solo... una mayor cotización y mejores ingresos para la entidad”. Al club ingresaban en aquella situación, apenas 800 mil dólares, de los cuales
720 mil ya habían sido comprometidos a consecuencia de diversas deudas.
Pero hubo más días absurdos: a Cristian Cellay le negaron hasta la ropa para entrenarse por no acordar su contrato; Matías Defederico llegó a la A cuando ya se había vendido un porcentaje
de sus derechos económicos; por Javier Pastore nadie del club se animó a comprarle un porcentaje del pase que después valió varios millones; se contrajeron préstamos sin opción de compra... Todo
con una lógica: se pensó siempre en tapar agujeros y jamás en capitalizar al club en días difíciles. Es más grave aún: se desaprovechó una oportunidad valiosa en el ciclo Cappa, cuando al amparo
de Mario Bolatti y Pastore comenzaban a aparecer jóvenes nacidos en el club. En simultáneo, Gabriel Rinaldi hacía un excelente trabajo en inferiores (título con la Sexta incluido). En enero, lo
empujaron a retirarse. Detalles del Club de las Cosas Raras ...
Las claves
1. Un largo recorrido incómodo. No son nuevos los problemas de Huracán. Pero cada día son peores. Desde el primer descenso en 1986 (que interrumpió 72 campañas sucesivas en la máxima
categoría) hasta estos días, el club de Parque de los Patricios vivió días de deterioro a consecuencia de malas administraciones.
2. Volver a ser; volver a equivocarse. En 2007, Huracán regresó a la A con Antonio Mohamed como entrenador. Luego de seis fechas y tras jugar por la punta en La Bombonera el técnico
decidió irse por diferencias con la conducción del club, a cargo de Carlos Babington, otro ídolo de la institución.
3. Los técnicos como espejos de otros problemas. Tras la partida de Mohamed, también se fueron a disgusto Osvaldo Ardiles (figura del club en los años 70) y Angel Cappa, luego de realizar
la mejor campaña del club tras el título de 1973. Ambos comentaron lo mismo: promesas incumplidas.
4. La chance desaprovechada. En el Clausura 2009, Huracán realizó una notable campaña que quedó a siete minutos de la vuelta olímpica. No se aprovechó ese impulso: se desarmó el plantel,
se vendió a precio de saldo y no se permitió capitalizar al club a partir de ofrecerles a los juveniles un espacio para crecer.
5. La lógica del remiendo. A Huracán siempre llegan futbolistas a préstamo (ocasionalmente sin opción). El equipo pasa a ser una vidriera y en la institución no queda más que el
recuerdo.
El equipo no tiene técnico, el club no tiene ningún rumbo
23/02/11 Brindisi renunció y agudizó la crisis. El descenso amenaza, pero hay problemas mucho más graves.
LA SUERTE ESTA JUGADA. BRINDISI ES PURO GESTO DE LAMENTO EN LA DERROTA DE HURACAN FRENTE A RIVER EL DOMINGO EN EL MONUMENTAL. AYER DIJO ADIOS.
CON SOMBRAS. EL ESTADIO DUCO, AYER A LA TARDE, EN TIEMPOS MUY DIFICILES.
Miguel Angel Brindisi no quiso ponerle palabras a este nuevo adiós que le duele incluso más que el anterior y que cualquier otro en tantas geografías que recorrió en su largo camino de
entrenador. Miró el Globo de Newbery estampado en la pared del vestuario principal de La Quemita y se fue con la única cara posible: la de una tristeza nacida de una situación parecida a la de
querer remontar un barrilete de metal. Se fue, otra vez...
Hay una impresión peor detrás de la despedida de Miguelito , ese técnico que es una historia dentro de la historia de Huracán: no hay nada de casualidad en la situación; es la
consecuencia de un proceso de desintegración que no nació en la conducción de Carlos Babington -otro de los grandes emblemas del Huracán feliz de los años 70- pero que continuó y se profundiza
con él. Se parece a un espejo de otro momento traumático: Huracán, también con Brindisi de entrenador, finalizó cuarto en el Clausura 2002 y luego inició una temporada pésima que derivó en el
tercer descenso de su historia al año siguiente. También entonces, aquel crack que jugaba con el número ocho en la espalda y se había hecho cargo del plantel se fue a la mitad del recorrido con
el equipo en una zona tan incómoda como la actual.
“No estábamos preparados para una noticia de este calibre. Estamos doloridos porque es un amigo, de la familia de Huracán y apostábamos muchísimo a su proyecto”, le contó el
vicepresidente Norberto Giuliano a radio Rivadavia . Sin embargo, no es una casualidad este alejamiento. Primero, tiene que ver con los resultados: este segundo ciclo que apenas duró 14 partidos
puso a Huracán en la zona de Promoción luego de obtener apenas el 21,42% de los puntos (dos victorias, tres empates y nueve derrotas). Segundo, está vinculado con una necesidad insatisfecha:
desde el momento de su arribo, Brindisi había reclamado refuerzos de jerarquía y la realidad del club atentaba contra esa búsqueda. El refuerzo más importante, Javier Cámpora (goleador del fútbol
argentino en 2005), venía de ser elegido como uno de los tres peores futbolistas de la liga de Chile. Tercero, el plantel ya no le respondía como en los primeros días. El caso de César Montiglio
es emblemático: se comenzó a alejar de los entrenamientos por una deuda y luego, cuando le pagaron -según informó la conducción del club-, tampoco regresó a las prácticas a consecuencia de que el
entrenador no lo incluía entre los titulares. Más: quienes conocen la interna del plantel le contaron a Clarín que si en breve no recuperaban la titularidad Matute Morales y Rolando Zárate la
situación se iba a hacer insostenible.
Brindisi tiene un estigma con el Monumental. Dirigió allí a cuatro equipos (Racing, Boca, Independiente y Huracán) y siempre perdió. Y tras el Superclásico del Apertura 2004 dio un paso
al costado.
Ayer a la mañana, temprano, Brindisi le comunicó al presidente Babington que ya tenía decidido alejarse del club. Le dijo que no le encontraba la vuelta al plantel y a la situación.
Dirigió su última práctica y expresó que hoy se despedirá formalmente del plantel.
En breve, comenzaron a aparecer los nombres: desde el imposible Ricardo Caruso Lombardi hasta el más lógico Roberto Pompei -ex jugador e hincha de Huracán- pasando por Diego Cagna, Luis
Zubeldía, Miguel Angel López, Facundo Sava, Jorge Burruchaga, Pablo Erbín y hasta el histórico Alfio Basile. Ellos lo saben: agarrarán un equipo complicado en un club que no ofrece
garantías.
Fuente: Diario Clarin PorWaldemar Iglesias
Informes: Adriano Epiro Y Luciana Aranguiz