Huracán dejó el corazón para festejar un triunfo fundamental...!!
Los castigados corazones de los sufridos hinchas de Huracán, tardaron bastante en recuperar su ritmo normal. Es que le costó mucho al Globo conseguir su primera victoria en el torneo.
Cuando Cámpora señaló el segundo, parecía que esta vez el equipo le iba a dar franco a su gente, que la angustia iba a estar ausente.
Pero el uruguayo Cauteruccio, cuando quedaban poco más de diez minutos, puso una chapa más acorde a lo que había sido el partido y le agregó al encuentro una cuota de incertidumbre y al pueblo Quemero, la habitual dosis de preocupación. Pero esta vez la historia tuvo un final diferente. Además, el Ducó fue testigo del reencuentro del Roly Zárate, autor de un gol y de la jugada del segundo, con su nivel futbolístico.
El Globo se sostuvo en la actuación de Monzón, que sobre el final tapó una pelota clave y en la buena tarea de Gastón Machín. No todo fue negativo para Quilmes. Al menos en esta nueva versión, de la mano de Caruso, mostró cierto orden y un mayor grado de combatividad. No le alcanzó al menos para llevarse algo, pero sí le abre un crédito, en esta tremenda lucha que se le abre en estas catorce fechas que restan, para eludir el promedio. Esos primeros veinte minutos, lo tuvieron como protagonista, Diego Torres, que pintaba el color de la esperanza quilmeña -luego se cayó verticalmente- metió un centro antes de los cinco y Jota Morales cabeceó afuera y enseguida, Matías Quiroga cerró justo cuando Caneo iba a sentenciar.
Recién a partir de los veinte empezó a crecer Huracán. Fue cuando Matías Quiroga se adelantó en el terreno y permitió que Maidana pase a jugar más cerca del arco rival y a tener mayor gravitación. Poco a poco entonces, el juego se fue instalando en el campo del equipo visitante. Una media vuelta de Cámpora se fue apenas arriba; una excelente intervención de Trípodi, evitó que el cabezazo de Quintana se convirtiera en gol. Hasta que a los 39’ Maidana habilitó a Cámpora con un taco. El delantero no se avivó, pero Machín la introdujo al corazón del área.
Parecía una pelota fácil para el arquero, pero se le escurrió en forma sorpresiva y allí estaba Zárate para facturar. Salió con todo Quilmes en el segundo tiempo. Antes de los diez,
generó una situación, pero esta vez dos cabezazos (el primero de Gerlo y el segundo de Jota Morales) no se tradujeron gol. Pero apenas traspuesto los veinte, Zárate fabricó una falta, el tiro de
Machín, a la salida de ese tiro libre, dio en el poste, Sebastián Martínez -que hasta ese momento había sido lo más firme del fondo- la pifió y en posición adelantada, Cámpora la envió a la red.
Daba la impresión de que todo estaba liquidado. Pero con la entrada de Cauteruccio, la ofensiva de Quilmes se fortaleció. El ingresado marcó, en una jugada que armó Caneo, involucrándose en
posiciones más ofensivas y sobre el final, Monzón se la tapó al propio Cauteruccio. Para llevarse el botín, el Globo terminó transpirando más de la cuenta.
Fuente: Diario Popular Deportes