lun
25
abr
2011
LE TIRó LA CHAPA...!!
Huracán no supo aprovecharse de un Boca que venía a los tumbos en el torneo y le pesó jugar contra una camiseta con mucha historia, aunque pobre presente. El Globo hizo su peor
presentación en el campeonato y el 0-3 lo condena a una ubicación muy incómoda en la tabla del Promedio. Encima, en seis días se viene el clásico en el Bajo Flores...
Era el momento justo. Quizás si uno imaginaba un escenario ideal para cortar el maleficio de 17 años sin ganarle a Boca Juniors en el Tomás Adolfo Ducó era tal cual se habían presentado
las cartas de antemano, con un plantel golpeado, con un goleador temible pero con el arco cerrado, con problemas internos de mando y varias cualidades negativas que se pueden seguir enumerando.
Boca ya no es ese equipo que supo ser e impresionaba desde su nombre, juego, infraestructura y gente. Es otro bien distinto, al que ya todos se le animan, le faltan el respeto y lejos está de
mostrarse inquebrantable. Pero Huracán fue la excepción, en lugar de enfrentar a 11 jugadores se midió contra la camiseta, puso por delante la historia y no el presente, entonces ahí fue cuando
empezó a perder el partido.
Si uno intenta explicar de forma resumida el desarrollo, es suficiente con decir que el Globo no le pateó al arco defendido por Lucchetti en todo el primer tiempo. No tuvo juego, no tuvo
individualidades y hasta se sintió perdido en su propio terreno de juego, en ese que venía invicto en el Clausura y que no perdía desde la 16° fecha del torneo pasado con Lanús. El retorno de
Maidana al 11 titular ilusionaba con una mayor creación de juego y con destellos al menos desde su pegada. Sin embargo, el ex Banfield no hizo pie cuando se tuvo que cargar la mochila de
conductor y por eso nunca fueron abastecidos ni Cámpora ni Zárate, ya que se generaba un gran espacio entre la zona de volantes y los delanteros.
Pero no fue lo único, Huracán se mostró vulnerable en todas sus líneas y por eso Pompei se retiró del estadio con síntomas de preocupación. Si a este Boca, con todas sus falencias a
cuestas pero con interesantes nombres propios, le cedés la iniciativa y le permitís que te llegue en más de 12 oportunidades, son muy pocas las chances de salir ileso. El Pochi Chávez y Mouche,
ambos figuras del partido, fueron un gran dolor de cabeza y ningún jugador quemero supo cómo controlarlos. Ni Battaglia, desconocido por la banda izquierda, ni Matías Quiroga lograron ganar el
duelo a lo largo de toda la tarde.
Salvo un intrascendente Erviti, la línea de volantes de Boca (sin Riquelme) realizó un gran partido y fue clave para generar fútbol, todo lo contrario a lo que sucedía del otro lado.
Tantas fueron las situaciones de gol que tuvo la visita que hasta Palermo se dio el gusto de anotarse en la red (estuvo sin convertir en 11 partidos) tras haber fallado previamente en cuatro
chances claritas, de esas que no solía fallar. Por eso, el equipo de Falcioni ganó fácil y bien.
De acá al final del torneo, Huracán deberá vivir con la calculadora en la mano y la radio en el oído. El único punto de los últimos 12 posibles resulta más que pobre dentro de una
realidad en la que no se puede regalar nada. Para colmo, la próxima fecha deberá ir al Nuevo Gasómetro para medirse en el clásico con San Lorenzo, que también viene a los tumbos y perdió a su
entrenador. El rendimiento del equipo en los siguientes ocho partidos determinará la gravedad de la enfermedad. Hasta ahora, el panorama no es alentador, pero los jugadores tienen en sus pies,
cada vez que ingresan a la cancha, el remedio para curarse…
Fuente: Depto. de Prensa del C.A. Huracán