mar
03
may
2011
Huracán está apretado...!!
La derrota ante el rival de siempre lo dejó aún más comprometido en la zona del descenso; se temen nuevas visitas de barrabravas durante la semana
Una falta infantil de Facundo Quiroga, un penal en contra y adiós al clásico tan esperado. Así de efímero sucede todo en el endeble andar de Huracán. Así de fugaz es su esperanza de
permanecer en primera. Presiones por un promedio cada día más raquítico, apretadas de barrabravas vestidos de hinchas en la tarde anterior al encuentro, un equipo carente de coraje, un DT
golpeado por la seguidilla de derrotas y un futuro cada vez más próximo a la B Nacional. Todo eso pasa por el mundillo del Globo. Y como nadie hace declaraciones, crecen las
suspicacias.
¿Seguirá Roberto Pompei en su cargo? Por estas horas, sólo él lo sabe, aunque admite entre sus íntimos que se subió a un barco que estaba a punto de encallar. Hombre de mil batallas, tal
vez creyó que podía encarrillar a un tren que marchaba con dificultades desde que perdió aquel choque frente a Vélez en el Amalfitani, por el Clausura 2009. Nunca más se pudo reponer y el declive
se hizo evidente.
Lo cierto es que Huracán, más allá de ser claramente superado por San Lorenzo, se enreda solo. Conspira contra sí mismo. Pasan las fechas y no logra un equilibrio que le permita aspirar
por lo menos a la Promoción. Los escasos argumentos que esgrime partido tras partido dan cuenta de la carencia del fuego sagrado necesario para sostener la categoría. De los últimos cinco cotejos
apenas cosechó un punto (empate 0-0 frente a Racing). Le convirtieron 12 goles y apenas marcó 2. No gana desde la 7a. jornada cuando, en su estadio, derrotó 2-0 a Gimnasia. Pero los demás suman.
Por caso, Olimpo, All Boys y, ahora también Quilmes, achican las posibilidades quemeras. Las cuentas ya no cierran...
Tras el encuentro con el Ciclón, ningún jugador tuvo la fuerza para decir algo. Ni Pompei. Tan sólo el encargado de seguridad se limitó a informar, en el Nuevo Gasómetro, que tanto los
jugadores, como el técnico y los dirigentes no iban a dialogar con la prensa. Silencio absoluto que, en realidad, habla por sí mismo. Podrían haber asumido la derrota y lamentado la irrupción de
los barrabravas en el Ducó para exigir "más actitud". Hubiese significado dar la cara en un momento tan candente para intentar bajar los decibeles.
Durante el partido, el público visitante fue indiferente. Se limitó a cantar ante la adversidad hasta que el árbitro Favale decretó el final. Allí, los silbidos se volvieron la cortina
elegida para despedir a los jugadores. Con fastidio, pero sin insultos. Con resignación y con temor. El mismo que se percibía en un vestuario abatido por completo. Uno a uno fueron subiendo al
ómnibus. Caras largas y pasos cortos. Apesadumbrados, como intentando escaparse de un intrincado laberinto.
Ahora llegarán tres fechas determinantes para el futuro del Globo. Recibirá a Olimpo, viajará a Santa Fe para medirse ante Colón y tendrá la visita de Estudiantes. La semana de Huracán
anticipa que la intromisión de los barrabravas puede repetirse. Aunque esta vez de otra manera y con otro tenor. Si el viernes hubo diálogo, para el próximo encuentro amenazaron con reclamar
explicaciones con modos menos amigables. Muy peligroso. Huracán vive jaqueado y en estado de crispación.
Fuente: Diario La Nacion