mar
31
may
2011
SIN EQUIVALENCIAS...!!
Huracán volvió a sufrir una nueva derrota, la sexta al hilo sin contar el encuentro suspendido ante Estudiantes LP, y se complica cada vez más en la lucha por mantener la categoría. La
supremacía de Lanús, un equipo que aspira con salir campeón, fue mucho para este Globo que viene en picada. Más allá de la jerarquía del rival y del justo triunfo local, el árbitro Vigliano no le
dio dos penales al conjunto de Pompei.
La cabeza gacha, el ánimo por el piso y la palabra derrota lamentablemente parecen moneda corriente en este presente triste y duro que atraviesa Huracán. La situación, incluso cuando se
piensa que no se puede estar peor, se complica día a día. Este equipo no muestra ningún síntoma de mejoría que permita aferrarse a la esperanza e ilusión de poder seguir en Primera División. A
medida que las fechas avanzan, los traspiés se van acumulando, uno tras otro, en fila, sin siquiera poder rescatar siquiera algún puntito, que a esta altura será visto como un puntazo. La
realidad futbolística asusta, casi tanto como los números. A la hora de analizar el partido, no hay que pasar por alto que perder en su cancha ante Lanús, candidato al título, entra en los planes
de casi todos los clubes de la máxima categoría. Lo doloroso es que, más allá del oponente, para el Globo todos los rivales son el Barcelona.
La diferencia entre el plantel de Huracán y Lanús es abismal, al igual que las aspiraciones que tienen en este Clausura. Mientras el Grana lucha palmo a palmo contra Vélez para quedarse
con el título, el Quemero tristemente la pelea con Gimnasia para ver quién de los dos consigue agarrarse del salvavidas y poder respirar en Primera sin tocar el fondo del mar. Esa brecha que hay
entre uno y otro quedó plasmada desde el arranque. El equipo de Schurrer parecía una orquesta de esas en las que todos sus integrantes siguen el mismo compás de la canción, mientras que los de
Tito Pompei interpretaban el tema cada uno a su manera, como podían.
Esa disparidad se hacía mucho más notoria cuando el mediocampo local, integrado por jugadores de la talla de Camoranesi (Campeón del Mundo con Italia en 2006), Valeri (con pasado europeo)
o Carranza, por ejemplo, tenía que enfrentar a la defensa más goleada del torneo. Entonces ahí, ya sea en el mano a mano o en jugadas colectivas, la última línea visitante hacía agua por todos
sus sectores. Carranza en el primer tiempo y Regueiro en el complemento fueron una pesadilla para Peña, de la misma forma que Valeri y Camoranesi lo fueron para Matías Quiroga. Lanús usaba el
ancho del terreno para crear peligro y Huracán corría de forma desesperada detrás de la pelota. El primer gol de la tarde llegó luego de un remate de afuera, pero tanto el segundo como el tercer
tanto cayeron producto de una combinación de pases hasta quedar sin oposición debajo del arco.
Suena raro decirlo cuando el 0-3 de la etapa inicial habla por sí solo, pero Huracán hasta los 32 minutos que llegó el grito de Romero tuvo oportunidades de convertir. Ya sea con el
cabezazo inicial de Cámpora o el remate de Machín desde la puerta del área. Incluso, el propio capitán envió un centro desde la derecha que culminó en la mano de Hoyos, pero Mauro Vigliano
interpretó, erróneamente, que no fue penal. Los propios jugadores del Globo reclamaron airadamente contra el árbitro, ya que consideraron que en los 90 minutos no pitó en tres oportunidades la
pena máxima (en el complemento se pide uno frente a Zárate y otro contra Núñez, no tan claros como el primero).
Más allá de los fallos arbitrales que incidieron sin dudas en el desarrollo, la victoria del Granate no tiene objeción. Huracán ahora deberá prenderse a la TV para ver si una victoria de
Godoy Cruz frente a Gimnasia lo sigue manteniendo con vida y después poder fantasear en rescatar algún punto el próximo jueves contra Estudiantes, algo que a priori suena más que
utópico…
Fuente: Depto. de Prensa del C.A. Huracán