jue
23
jun
2011
BABINGTON: "Si se salvan cobran, si no a Agremiados"
Conmovieron los llantos de los hinchas de Huracán. Emocionaron a propios y extraños. Ningún hincha de fútbol merece descender porque le da todo al equipo de su corazón, pero Carlos
Babington se ocupó de desarmar planteles, de que “La Quemita” se incendie y que la violencia se apodere de un club que fue orgullo de una época y generó identificación entre los argentinos por su
estilo juego. ¿Y la AFA? Bien, gracias
Babington pinchó al "Globo"
Ver el esfuerzo de los jugadores, aún con 9, lo que puso el “Tito” Pompei cuando asumió en lugar de una gloria como Brindisi a la cabeza de un plantel limitado que dejó todo, aún sin que
le paguen, valió la pena. Aún con la pérdida de la categoría a cuestas. Ni los hinchas, ni el cuerpo técnico ni los jugadores lo merecieron moralmente. Sí su presidente, quien hizo todo mal. Sí
sus secuaces. Es que a Cámpora lo amenazaron cuando fueron a entrenarse con su ropa a modo de protesta: "Si se salvan cobran, si no a Agremiados". Todo ser humano a cambio de una contraprestación
de servicios merece una remuneración a cambio. En Huracán se manejaron con chantaje. Las consecuencias se observan en lo deportivo y fuera de ese ámbito, como cuando le prendieron fuego la casa
al vicepresidente Giuliano.
La cara de Pastore viendo el partido y sufriendo, y sabiendo cómo Babington dejó ir un jugador tras otro, un plantel tras otro y un juvenil tras otro, lo decía todo. El sufrimiento del
“Turco” Mohamed a la distancia, desde Avellaneda, a sabiendas que el club que ama está casi destruido es más que un síntoma. La honestidad del técnico de Independiente calló a varios en el fútbol
argentino. En buena hora. Pero Babington es uno más de estos dirigentes que hacen daño, como lo fue José María Aguilar en River, Eduardo López en NOB, Daniel Lalín en Racing y Rafael Savino
en San Lorenzo, entre tantos ejemplos más. Casi que a cada club un presidente.
Y el organismo encargado de controlar que los clubes no se endeuden más allá de sus mandatos y no los compliquen patrimonialmente es la AFA, el socio perverso de este sistema. Ahora
Huracán tendrá que buscar rearmar ese “Globo” que siente con orgullo para volver a volar, pero la situación que vive la institución es realmente difícil. Y en Argentina los que siempre pagan los
platos rotos son los hinchas.
Y siempre de la misma manera. Con una lágrima atrás de otra.
Fuente: Playfutbol