mié
17
ago
2011
"Hoy es Martes: Sí, hoy es el día de La Historia"
Apagado, cansado y desmotivado por la derrota del Globo, Marcial Sarrías decidió tomarse unos días para elaborar nuevos relatos. Hoy es el turno de una mujer. Sí, quería que alguna dama
escribíera y creo que es la mejor. Gracias María Martha Rico por participar en éste espacio...
Porqué amo tanto al Globo
Dicen que el amor y la pasión son inexplicables. Mmmm…permìtanme dudarlo.
Yo puedo explicar este amor, esta pasión, que me recorre desde hace 47 años.
Tiene que ver, como dice el gran Sacheri, con ese llanto desgarrador, ese primer llanto por tu equipo. Desde ese día, permaneces así para siempre.
Pero también, creo, y por eso me permito dudar de lo inexplicable, que tiene que ver con tantas otras cosas que te circulan, como circula la sangre.
Tiene que ver con ir por Avda. Vélez Sarsfield, un 24 de diciembre de calor insoportable a buscar la barra de hielo que se metía en la pileta del patio para refrescar las bebidas de la
gran mesa familiar. Una chiquitina de 3 o 4 añitos que mira hacia arriba y ve las caras de su padre y su tío-casi padre charlando de bueyes perdidos: he ahí mi primer recuerdo, y debe ser por eso
que me gustan tanto las fiestas, tal vez.
Tiene que ver con las muñecas patilargas que me hacía la tía Gorda, o las torrejas de la abuela Filomena, o las idas al club con mi vieja.
Con los bailes de carnaval, y la necesidad de ir a molestar a Mecha que andaba bailando lentos, y tirarle lanza-perfume.
Tiene que ver con salir a la vereda y jugar hasta la noche con esos amigos de la infancia que siguen siendo amigos.
O con ese inolvidable 1973, con el barrio feliz como nunca, y Luisito Rivara gritando hasta quedar disfónico en la esquina de Vélez Sarsfield y Cortejarena.
Tal vez con la primera vez que vi a mi primo Roberto, y le juré amor eterno.
O con Pablo entreteniéndome con Tito Carocito. O con las noches leyendo la colección Robin Hood, andá a saber.
Lo que si sé, lo que me hace una neurótica compensada y relativamente feliz, que puede reírse a carcajadas, o llorar a moco tendido es que pertenezco a ese lugar. Que les enseñé a mis
hijos que también pertenecen, que aprender valores como la lealtad, la solidaridad o la generosidad no es pérdida de tiempo en un mundo donde se ha reemplazado la bici en la vereda por el
chat.
Valores que por suerte mamaron y heredaron. Como mi mismo amor, mi misma pasión por el Globo. Por eso cuando en el 2009 Lautaro y Santiago lloraban con tanto dolor entendí. Entendí que,
pese a eso, o a lo mejor por eso, iban a ser felices.
Por todo eso te amo, Globo. Y estoy segura que pronto me vas a volver a hacer llorar de felicidad.
Fuente:Revolucionquemera.com (M. Rico)